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Urbano Ortega en la Ciudad Deportiva Joan Gamper | SPORT/ABJ

Urbano Ortega no ha sido ni es un hombre de hacer ruido. Ni cuando jugaba ni al dejar de hacerlo. Ahora trabaja al lado de Robert Fernández, en el área de futbol. Tímido, introvertido, discreto. Este miembro de la Agrupación estuvo diez años en can Barça como jugador donde ganó de todo en una época en la que no era tan sencillo hacerlo; la década de los ochenta. Llegó con veinte años, se fue con treinta i coincidió entre otros con Udo Lattek, Menotti, Venables, Aragonés, Cruyff, Maradona, Schuster, Koeman, Stoitxkov, Laudrup i Simonsen.

 

"He tenido mucha suerte. He hecho lo que me gusta y aún estoy donde quiero estar y haciendo lo que quiero. La única pega es que estoy lejos de casa -la familia vive en Granada- pero en este mundo ya se sabe. Siempre ha sido así y con eso he tenido que convivir."

Ligas, Copas, Recopas, el listado de compañeros y de jefes que todos conocemos… ¿uno se da cuenta de aquello que vive cuando es jugador del primer equipo?

Supongo que sí, pero todo va muy rápido. Y no lo valoras como lo haces ahora al mirar atrás.

Pero no se pueden olvidar las raíces, ni de dónde vienes, ni lo que cuesta de conseguir. ¿Tú eres aceitunero de Jaén…altivo?

Aceitunero sí. Y con orgullo. En aquella época, pequeños, tenías que ayudar en casa. A tu padre. Y después tratar de hacerle entender que los domingos podríamos ir a recoger olivas a las siete y plegar a la una para poder comer e ir a jugar las 4. Sí, se lo que cuesta. Pasé de segunda regional a primera en una temporada. Pero cuando llegas, todo va tan rápido…Yo me di cuenta de lo que había hecho en Can Barça cuando ya no estaba. Jugaba en el Lleida. Un día fuimos a Barcelona a cenar a casa de mis suegros. Y volviendo a Lleida pasé por los alrededores del Camp Nou. Tenían partido, estaba iluminado. Y cuando lo vi, desde fuera, pensé: Yo he jugado aquí diez años. Y me di cuenta de lo que era.

¿Y el momento de decir hasta aquí? Porque después del Barça continuaste jugando.

Llegué con Lattek y me fui con Cruyff. Tuve la suerte de esta en un gran club y la desgracia de que las lesiones me persiguieron. Udo, por ejemplo, me quería mucho, pero fue llegar y romperme la clavícula. Con el casi no pude jugar. Menotti hacia servir los que hacía servir y cuando llego Venables coincidió con una lesión en el pie que me tuvo más de un año parado. Con Johan, que estuve tres años y medio, otra vez clavícula, rodilla... me hizo jugar. Hasta en aquella final de la Recopa en Berna. Pero poco a poco, por lo que fuera, fui perdiendo fuerza. Había llegado la hora de irse. Quería seguir jugando.

¿Cuando ves que ya ha habido bastante?

Después de Málaga. Me fui cuando vi que me faltaba ilusión por entrenar. A mí, que siempre me había gustado hacerlo. Me gustaba esforzarme. Lo había tenido que hacer tantas veces por las lesiones… yo iba al gimnasio hasta cuando tenía fiesta… un día pensé: ¿qué estás haciendo aquí? ¿Crees que vale la pena? Me gustaba jugar los partidos, pero me costaba el esfuerzo necesario del entrenamiento. Y lo dejé.

Y entraste en la Agrupación…

Me llamaron, me lo propusieron y accedi encantado. Pasaba poco por allí porque estaba en Granda, pero cuando jugaba con los veteranos cuando tenían partido en Andalucia, Murcia, la Mancha… soy un socio más. Creo que hacen una faena increíble. No solo es un punto de encuentro. Son muy importantes para mucha gente que no ha tenido suerte. Dan apoyo en momentos delicados. Cuando eres joven no lo ves todo tan claro como parece después. Te equivocas, es inevitable. Y siempre hay la posibilidad de resolver el problema. Yo siempre he estado muy preocupado por eso. Hasta obsesionarme. Pero es una realidad que la Agrupacion ayuda a cambiar.

Tú ya no juegas. Nada.

Es cierto. Lo fui dejando. Falta de tiempo… y un poco de miedo. Siempre me han impresionado las historias de jugadores que tienen problemas de corazón cuando lo dejan. Me aterra pensar que me puede pasar a mí. Y lo deje del todo. Mal hecho. Y debería volver. Pero a mi ritmo, poco a poco. Me da mucho respeto la verdad.

Por cierto, a ti siempre te habían llamado el “Guardia” …

Sí, es verdad, pero solo en can Barça. En el Espanyol me decían “niño”, en otros sitios “Urban” i en can Barça “Guardia”. Ya os lo podéis imaginar. Porque llamándome Urbano… Fue Antoni olmo que estaba muy cerca de mí en el vestuario. De hecho, entre él y yo solo estaba el “Boquerón” Esteban. Y un día Olmo dijo en voz alta refiriéndose a mi… “mira el guardia. Fue suficiente. La gente que me conoce de esos tiempos aún me llama “Guardia”.

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