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Como en el 2016, último año que el Barça ganó la Copa, el Sevilla vuelve a ser el rival de los azulgranas | FC Barcelona

El FC Barcelona y el FC Sevilla se enfrentan este sábado en la final de la 115 edición de la Copa de España. Una competición disputada por eliminatorias que ha ido cambiando de nombre con el paso de los años, pero que en sus copas continuan predominando los lazos azulgranas. La primera edición de este campeonato fue el 1903. Desde entonces, el Barça ha ganado la Copa en 29 ocasiones, seguido de la Athletic de Bilbao que tiene 23 y del Real Madrid que tiene 19. Mañana, el FC Barcelona podría conseguir la treintena copa jugando la final número 40 que el Club disputa en este campeonato ante el mismo rival con el cual consiguió la última Copa el 2016, el Sevilla.

Con motivo de la singularidad de este título por el FCB y por sus jugadores, la Agrupación ha hablado con exjugadores del primer equipo y miembros del ABJ sobre cómo vivieron las finales de la Copa.

El exjugador 'Lobo' Carrasco disputó y ganar la final de 1982 ante el Madrid a la Romareda. "Cada final es un partido diferente, pero si es un Clásico, todavía lo es más. Los nervios nos visitaban enganchándose a nosotros hasta que entrábamos en contacto con la pelota. Mi responsabilidad era fabricar goles y en esto pensaba durante los días previos. Analizaba como eran nuestros adversarios, amigos de la Selección. Si eran derechistas o zurdos, si tenían velocidad, si repartían leña...", comenta riendo Carrasco. Por su parte, el exjugador mallorquín Miguel Ángel Nadal ganó con el Club la Copa de 1997 y de 1998. Por eso, guarda un recuerdo especial de la final de 1998 en Valencia contra el Mallorca. "La emoción fue hasta el final. Me unía a la alegría de nuestra afición, del título, pero también con la tristeza de ver mucha gente conocida mallorquina con la decepción, algunos llorando.... un título importante y un partido especial", explica Nadal.

A pesar de haber jugado en finales y épocas diferentes, ambos exjugadors azulgranas relatan sus vivencias con la misma intensidad. "Cada final es diferente, pero si una cosa tienen en común, es que son uno de los partidos más bonitos para jugar: ver el campo lleno con las dos aficiones en una fiesta del fútbol y un ambiente diferente de otro partido jugando en un campo de nuestra Liga. Creo que lo único que lo hace un poco descafeinado son los silbatos iniciales por las reivindicaciones políticas, sean justas o no", aclara Miguel Ángel Nadal.

Por otro lado, el 'Lobo' Carrasco afirma que "era otro fútbol el de mi época, pero en una final sigue estando vigente lo 'o tú o yo', el 'todo o nada'. Todas las finales son títulos a ganar y este tiene que ser el objetivo prioritario. ¡Jugar, competir y saber traer los tiempos con oficio son virtudes! La pelota es lo más importando después de la cohesión del equipo, además de jugar bien, porque es más difícil en una final, competir con fe y soñar en grande. Si hacíamos esto, ganábamos casi siempre. ¡Que viva el fútbol y que vivan las finales!".

A la izquierda, el 'Lobo' Carrasco en la final del 82 en la Romareda; a la derecha, la plantilla de Miguel Ángel Nadal esperando a recibir la Copa el 1998 | Horacio Seguí / Miguel Ruíz

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