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Quini hizo el gol 3000 en la Liga para el Barça el 24 de enero de 1984, ante el Castellón. | FCB / ARXIVO

Este martes, 24 de enero, se cumplen 35 años desde que el delantero asturiano Quini marcó el gol número 3000 de la Liga, en un partido contra el Castellón en el Camp Nou (4-3). Enrique Castro jugó en el Barça entre 1980 y 1984, es uno de los máximos goleadores del fútbol español, y es socio de la Agrupación Barça Jugadores (ABJ). 

Pese al histórico cabezazo de Quini que anotaría el gol definitivo de la victoria, el entonces técnico Udo Lattek declaró que quería olvidar aquel partido "lo antes posible". Y es que una serie de errores del equipo azulgrana llevaron al Castellón muy cerca del empate. Así, cuando se escuchó el pitido de final de partido, el gol del asturiano fue enormemente celebrado.

Hoy, Quini vive en Gijón, y forma parte del cuerpo técnico del Real Sporting. Cuando le preguntamos como recuerda aquel gol que pasó a la historia, dice que, prácticamente, ni lo recuerda: "lo último en lo que piensas cuando estás a punto de marcar un gol es que marcarás un gol; y todavía menos piensas en el número de gol que será en la Liga. Yo no tenía ni idea de qué gol era, pero es cierto que cuando marqué, de repente sonó el himno del Barça. Fue bonito".

A raíz de la efeméride que le dedicamos, Quini se declara crítico con la representación del deporte en los medios de comunicación hoy en día: "se da demasiada importancia a estas cosas: el fútbol se convierte en espectáculo", y añade que "tanto los medios afines al Barça como los afines al Madrid dedican mucho tiempo a comentar un penalti o una jugada, como si fuera tan importante".

Con un tono nostálgico, Quini lamenta que las praxis de gestión en deporte estén "acabando con la belleza del fútbol" y se remite a la forma en que se educa a los niños y niñas que comienzan a practicarlo: "se les enseña a competir desde que tienen ocho o nueve años, cuando se les debería estar enseñando a jugar, a perder, a divertirse, y sobre todo, se les debería enseñar deportividad: si das una patada a alguien, le pides perdón y le ofreces la mano para levantarlo del suelo. Eso es lo más importante".

El exfutbolista atribuye esta manera de hacer en el deoprte a un problema social generalizado: "el fútbol siempre ha sido un deporte de calle, pero hoy es impossible ver a niños jugando en la calle: están todo el día con los móviles, chateando con la persona que tienen sentada a su lado". Opina que "nos estamos individualizando demasiado, y eso se traduce en cómo actuamos cuando pisamos el terreno de juego".

Con 67 años y un reconocimiento notable en el mundo del fútbol, Quini es, para muchos, un ejemplo de deportividad y sencillez. Aunque "el Brujo" quiera restar importancia al gol 3000, aquel cabezazo hizo que las gradas estallaran de euforia como pocos otros goles lo han hecho. 

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