Glòria Comas, Leila Ouahabi, Carme Nieto y Olga Garcia, en la sede de la ABJ. | ABJ

Carme Nieto, socia de la ABJ, tuvo que abandonar el fútbol para trabajar. | ABJ

Leila Ouahabi tiene claro que es mejor "ignorar los comentarios machistas" que llegan desde las gradas. | ABJ

Glòria Comas, socia de la ABJ, asegura que "ardía" cuando le decían que el fútbol no era para ella. | ABJ

Olga Garcia cree que dentro de unos años no habrá diferencias entre fútbol masculino y femenino. | ABJ

"Anteayer, en el campo del Español, jugóse el primer partido de fútbol entre respresentantes del sexo débil, que en dicho día se parangonaron con el fuerte [...] Esta primera actuación de la mujer en el viril fútbol, no nos satisfizo, no sólo por su poco aspecto deportivo, sino que también porque a las descendientes de la madre Eva, les obligaba a adoptar tan poco adecuadas como inestéticas posiciones, que eliminan la gracia femenil”.

Así relataba Mundo Deportivo la primera crónica de fútbol femenino que se ha encontrado en prensa española. Era 1914. El fútbol femenino aún estaba lejos de ser reconocido y regulado, y aún más lejos de ser socialmente aceptado. De hecho, no fue hasta el año 1980 cuando la Federación Española de Fútbol lo reconoció oficialmente. Hoy, por suerte, es otra historia. Una historia que ha supuesto una batalla constante. Pero también es una historia que aún no ha terminado.

Hablamos con dos exjugadoras del equipo femenino pionero del FC Barcelona y miembras de la Agrupación Barça Jugadores, Carme Nieto (68) y Glòria Comas (70), y con dos jugadoras del primer equipo actual, Leila Ouahabi (23) y Olga Garcia (24). Nieto y Comas debutaron en el Club en los últimos años del franquismo, en un régimen machista que relegaba a la mujer al espacio privado. En 2016, Ouahabi y Garcia disfrutan de unas condiciones bastante diferentes en can Barça. Voces de ayer y de hoy intercambian para la web de la ABJ experiencias y reflexiones en torno a la situación de la mujer en el fútbol.

 

 

 ¿Cómo reaccionaba la gente cuando les decíais que jugabais a fútbol? ¿Y cómo reacciona ahora?

GLÒRIA. Se lo tomaban a broma, como si nos hubiera cogido un capricho. Mi marido no quería que yo trabajara, y lo consideraba mi entretenimiento, aquello que me "mantenía ocupada".

OLGA. Ahora es distinto. La gente reacciona muy bien, estamos reconocidas. Para mí es un orgullo decir que soy jugadora de fútbol.

Quizás también ayuda el hecho de que juegas en el primer equipo del FC Barcelona.

LEILA. Y tanto. No en todos los equipos podríamos vivir del fútbol. Muchas futbolistas tienen que compaginar estudios o trabajo con el deporte.

O. Además, la estructura que existe aquí para el equipo masculino beneficia directamente el femenino, independientemente de que después nuestros resultados acompañen. 

Pero todavía no estáis a la misma altura.

O. Estamos en el camino. Ahora llenamos estadios con 17.000 personas en Champions. Queda mucho por hacer, pero todo llegará. 

¿El Club os está ayudando?

O. Sin duda. Es quien ha hecho la acción principal para que todo avance. Incluso diría que el hecho de que el Barça haya profesionalizado la sección femenina ha abierto una puerta a la primera división femenina en general. Se está apostando por el fútbol femenino, está creciendo: ya no es una mera sección dentro del Club sino que es una sección establecida. El Madrid tiene previsto profesionalizar la suya el año que viene, y esto también moverá hilos: un Barça-Madrid venderá mucho. 

¿Creéis que los medios de comunicación os han dado el trato adecuado?

O. Solía existir el estereotipo de que el fútbol femenino "ni es fútbol, ni es femenino". Ahora, esto ya no ocurre: tenemos tres páginas en el Sport, tres en el Marca, en La Vanguardia... la información del fútbol femenino ya no es un hecho puntual sino que el público tiene acceso a todo lo que hacemos: resúmenes de cada partido, viajes con Champions...

L. El hecho de que se televise también nos da mucha visibilidad.

CARME. Claro. Una vez el Barça ha profesionalizado la sección femenina, los diarios se han espabilado para crear secciones sobre ello. 

Pero el fútbol todavía se relaciona con deportistas hombres. Igual que el voley o la gimnástica con deportistas mujeres...

O. Sí, también porque hace relativamente poco que el fútbol femenino está establecido. Es el pez que se muerde la cola.

G. Yo, lo que no entiendo, es por qué aún lo llamamos 'fútbol femenino'. ¿No es fútbol igual?

Cierto. 

G. Y como mínimo ahora los medios lo tratan de forma seria, no como antes, que parecía un tebeo. Recuerdo que una vez ganamos un partido y titularon "Ganaron por guapas". Imagínate.

C. Uy, titulares así tenemos para dar y regalar. En un partido, a Glòria se le rompió el sujetador, y en la Revista Barcelonista hicieron broma: "En el primer cambio hubo una lesión de ligamentos... de sujetador". 

Vaya. Aunque ahora también hay titulares que menosprecian a las mujeres atletas, objetificándolas sexualmente y pasando por alto su rendimiento deportivo. En los últimos Juegos Olímpicos se habló bastante sobre el tema. 

L. Sí, y no nos gusta verlo. Continua habiendo muchos comentarios machistas en los medios y en las redes sociales. Como mujeres deportistas, estamos frontalmente en contra, pero poco podemos hacerle. Es mejor ignorarlos y darles cuanto menos bombo mejor.

¿La afición se porta bien en este sentido?

L. En algún partido hemos escuchado comentarios machistas desde las gradas, pero en el campo no te puedes permitir ninguna distracción. Si estás compitiendo y te agreden verbalmente, tienes que contenerte y concentrarte en el juego. 

O. Nos han educado para que nos entre por una oreja y nos salga por la otra. Y en cualquier caso, casi nunca nos han dicho nada. 

¿Y hace cuarenta años?

C. Era muy diferente. Nuestra afición venía a ver el trocito de pierna que enseñábamos. Les interesaba más nuestro cuerpo que ver cómo jugábamos. Nos gritaban "¡tía buena, vaya culo!"

G. También nos sugerían que nos volviésemos a la cocina. 

Buf. 

C. Un día, no recuerdo en qué diario, salió una entrevista con un médico que decía que era contraproducente que las mujeres jugásemos a fútbol porque no podríamos tener hijos. Claro, eran declaraciones de un médico y mucha gente las daba por buenas.

G. ¡A este señor le deberíamos enseñar una foto de todos los hijos que hemos tenido entre todas!

¿El Club os dio el apoyo que necesitabais?

G. Económicamente, sí. Pero, por ejemplo, tardaron mucho en proporcionarnos una equipación propia. Llevábamos las camisetas que sobraban de los hombres, y cuando buscábamos patrocinadores, nos sugirieron marcas de compresas, mientras que a los hombres los patrocinaban marcas de licores. 

C. Pero tuvimos mucha suerte con el presidente de entonces, Agustí Montal, que se la jugó apostando por una sección femenina en un momento en el que nadie más lo hacía. Tuvo a mucha gente en contra. Pero claro, estuvimos diez años jugando de manera no oficial, hasta que estuvimos reconocidas.

¡Diez años! A eso se le llama picar piedra.

G. Sí. Nos gustaba jugar al fútbol, pero también estábamos allí a modo de reivindicación. Ardíamos cuando nos decían que aquéllo no era para nosotras. 

C. Rompimos las normas, pusimos la primera piedra. 

¿Y por qué lo dejasteis?

C. Yo me quedé sin vacaciones en el trabajo. Entrenábamos a las diez de la mañana, y gasté, a copia de horas, todo el mes de vacaciones. Después de nueve meses ya no pude jugar más.

G. Yo me quedé embarazada. 

Leila y Olga, ¿os imagináis tener que renunciar al fútbol por motivos así?

O. No, para nada del mundo. Además, hemos tenido la gran suerte de que nuestras familias nos han apoyado, a nivel de inversión en tiempo y dinero. Hemos sido un gran dispendio para ellas: mis padres me han acompañado a entrenar a l'Hospitalet desde que soy pequeña. Yo soy de Dosrius, y Leila es de Vilassar de Mar. Esto acaban siendo muchas horas y muchos litros de gasolina. 

L. Pero sobre todo, pienso que si no tenemos que renunciar al fútbol es porque ellas [Nieto y Comas] y todas las jugadoras de su generación nos allanaron el camino.

O. Exacto. Ellas no tuvieron ninguna recompensa. Nos abrieron un camino del cual ahora nosotras nos llevamos todos los beneficios. Pero lo que hicieron ellas se tiene que aplaudir. 

G. Os consideramos nuestras nietas. Y también es gracias a vosotras que ahora estamos reconocidas: han pasado años sin que nadie supiera nada de nosotras. 

Glòria y Carme, ¿os imagináis poder jugar a fútbol en las condiciones actuales?

C. ¡Yo no me lo imagino!

G. Buf... ¡hubiera sido de coña!

Y las próximas generaciones, ¿con qué se encontrarán?

O. De la misma forma que nosotras nos estamos beneficiando de la lucha de ellas, espero que las niñas que vienen sean las que vean cómo el fútbol femenino se equipara al masculino. Aunque ahora nos encontremos en un momento bueno y cómodo, tenemos que seguir empujando. Vamos poco a poco, pero avanzamos.