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Primer partido de fútbol femenino del FC Barcelona jugado en el Camp Nou el día de Navidad de 1970.

Como en muchos otros espacios, las mujeres tuvieron vetada la prática futbolística durante la dictadura de Franco. Todo empezó a cambiar en Barcelona, en 1970. El entonces presidente del club, Agustí Montal publicó un anuncio en la prensa pidiendo chicas para disputar un partido benéfico el 25 de diciembre de 1970. 17 chicas contestaron la llamada y durante 15 días se entrenaron bajo las órdenes del ex azulgrana, Antoni Ramallets.

Carmen Nieto fue una de las jugadoras que saltaron aquel día en el césped: "el Barça nos facilitó la equipación: pantalón azul y camisetas blancas". Nieto recuerda la gracia que generaba en la audiencia por primera vez dos equipos formados por mujeres tras un balón, pero "les hizo menos cuando entendieron que no pararíamos. Y no ha parado nunca". El rival fue la UD Centelles y el absoluto éxito de asistencia reforzó la motivación de las jugadoras para sacar adelante su pasión por el deporte.

La primera piedra para construir el fútbol femenino en el país se puso ese día. El ejemplo del FC Barcelona motivó la formación de otros equipos de mujeres. Pero el país, inmerso en los últimos años de dictadura, no permitía la creación de clubes de fútbol femeninos. La directiva de Montal, para salvar este obstáculo, impulsó la fundación de la Peña Femenina Barcelonista. A partir de entonces, no pararon de salir iniciativas deportivas. Desde el primer campeonato oficioso de fútbol la temporada 1971 - 1972, pasando por amistosos, cuadrangulares y otras competiciones no oficiales.
Las dificultades de jugar un deporte de hombres

Maria Teresa Andreu se incorporó al equipo seis meses después de su fundación. La antigua portera recuerda las dificultades de compaginar la vida familiar y laboral con el fútbol: "el deporte no era profesional y la mayoría de las jugadoras trabajábamos. Casi nos teníamos que pagar las botas". Las dificultades eran aún mayores cuando no era posible combinar el trabajo y los entrenamientos. Este es el caso de Nieto: "entrenábamos a las 10 de la mañana, tuve que perder un año de vacaciones para seguir con el equipo".

En tiempos de un régimen que promovía el machismo, las jugadoras tuvieron que encarar burlas y discriminaciones sistemáticas. Según el testimonio de Nieto, insultos al físico de las deportistas y gritos como "vete a fregar" eran comunes. Incluso, en un primer momento, los árbitros se negaban a pitar partidos femeninos. Sin embargo, ningún comentario detuvo el empuje de las futbolistas. La propia Andreu definiría esta convicción: "cuando tú amas y defensas algo estás por encima de cualquier comentario".

Tiempo de cambio

A pesar de los esfuerzos de aquella época, Nieto no se considera una luchadora, ya que "el fútbol es algo más bien banal", pero si reconoce que "tuvimos las narices y la voluntad de hacerlo, fuimos la punta de lanza del fútbol femenino ". Las jugadoras no estuvieron completamente solas. Las sucesivas presidencias a partir de la de Agustí Montal apoyaron al equipo femenino desde un primer momento a nivel institucional, de equipamientos y personal. La antigua jugadora recuerda que "todo el mundo sabía que el Barça nos promocionaba, pero no podíamos formar parte oficialmente del club hasta que el Federación no diera un paso adelante".

Los vientos de cambio que arrastró la democracia llevaron el reconocimiento oficial del fútbol femenino por parte de la Federación Española de Fútbol en 1980. Con el paso del tiempo, el equipo adoptó los colores y el escudo del FC Barcelona . Finalmente, el FC Barcelona acabaría adoptando el fútbol femenino como una sección de pleno derecho dentro del fútbol base.

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