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Instantánea de Cruyff en el momento de anotar su primer gol como jugador del Barça

El 28 de octubre de 1973 es un día que ha pasado a la historia del barcelonismo. Aquella tarde de domingo el Camp Nou se preparaba para recibir la visita del Granada. La expedición y el pleno en las gradas del coliseo azulgrana poco tenían que ver con el encuentro contra el humilde conjunto andaluz. El 28 de octubre de 1973 a las cinco de la tarde se visió con la camiseta azulgrana, recorrió el túnel de vestuarios y saltó al césped del estadio el hombre que cambiaría el destino del club: Johan Cruyff.

El astro holandés llevaba ya meses en Barcelona. Su traspaso se cerró el 13 de agosto del mismo año por la cantidad récord de 120 millones de pesetas, pero unos problemas burocráticos retrasaron su debut. A su espaldas Cruyff cargaba con un historial que le acreditaba como el mejor jugador de su tiempo: seis ligas holandesas ganadas de forma consecutiva, tres Copas de Europa y un Balón de Oro con el Ajax. La noticia de que Cruyff por fin vestiría de azulgrana animó a la afición a llenar el estadio aquella tarde. Una afición decepcionada con el equipo, después de un inicio de temporada nefasto. Cruyff abría una brizna de esperanza en aquel gris horizonte. 

"A un hombre especial como el holandés debe marcarlo otro hombre que tenga también características especiales. Y este hombre no lo tenemos" afirmaba de manera premonitoria el preparador físico del Granada en declaraciones previas al partido. Lo cierto es que aquel equipo era conocido por la dureza física de sus centrales sudamericanos, hombres como el argentino Aguirre Sánchez "El Negro" o el uruguayo Montero Castillo "El Mudo".

No es de extrañar que los andaluces saltaran al terreno de juego con un planteamiento muy defensivo. Y les funcionó durante casi toda la primera parte. El primer tiempo fue trabado, sin demasiadas ocasiones y con mucho contacto físico. Por el bando azulgrana, la delantera parecía no tener suficiente química. Sin embargo, a dos minutos del descanso una jugada de Cruyff por la banda acabó con un centro al interior del área que Marcial empujó a la red tras un mal rechace del portero. El tanto permitió calmar los ánimos de equipo y afición. 

A los cinco minutos de la reanudación, el holandés anotaría el primero de los 47 goles que firmó como azulgrana tras enviar al fondo de la red un pase de Marcial que le había dejado libre de marca en el interior del área. Sólo ocho minutos después Sotil anotaba el gol de la tranquilidad. Pero lo mejor estaba por llegar y sólo podía tener un protagonista. El holandés chuta desde el exterior del área con la pierna derecha, la pelota rebota contra la espalda de un defensa y, antes de que toque el suelo, la empalma de volea con la pierna izquierda con un potente disparo que entra por la escuadra rival.

Aquella fue la primera tarde de gloria. Una tarde que resume la temporada 73-74: comenzó en decepción y terminó en éxtasis. Cruyff llegó a un equipo que estava en el pozo, con sólo dos victorias en siete jornadas y dos puntos por encima del colista. El equipo, además, había sido eliminado de la Copa de la UEFA, por el Niza. Meses más tarde, la temporada acabaría con la celebración de la primera liga en 14 temporadas en el Molinón y, jornadas antes, el imborrable 0-5 en el Santiago Bernabéu. Prometedora llegada al club de un hombre que cambiaría dos veces, primero como jugador y luego como entrenador, la historia del FC Barcelona.  

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