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Johan Cruyff deja un legado para el Barça y también para la Agrupación Barça Jugadores. ABJ

Por poco tiempo no coincidimos en la escuadra del Barça. Él llegó de Holanda 2 meses después de que yo dejara el Club para incorporarme al Elche. No jugamos juntos pero sí pisamos el mismo césped en el FCB - Elche de aquella temporada 1973-74 (en la primera vuelta él aún no pudo jugar por problemas burocráticos). Yo volvía a pisar el césped del Camp Nou, y lo hacía jugando contra un equipo transformado por la llegada de Johan Cruyff.

Con él, Europa llegó al Barça. La semilla que había sembrado Buchkingham y regado Michels, con Cruyff dio sus frutos. Él culminó la transformación para el colectivo de jugadores del Club. Puso su sabiduría futbolística al servicio del equipo, porque era consciente de la importancia del conjunto. Y en parte, contribuyó al crecimiento personal del vestuario, aumentando el amor propio de todos los compañeros, a partir de una defensa cerrada de todo lo que tenía que ver con los jugadores.

Un crecimiento que pasó a ser revolución cuando volvió al Barça como entrenador, 10 años después de dejar el Club como jugador. Aquel sistema de juego que se había estado gestando en la cantera con Laureano Ruiz recibía el reconocimiento mundial gracias al impulso y la determinación de Cruyff. Aquel tener el balón, el disfrutar del fútbol, el no tener miedo. Un sistema basado en que el jugador se lo pasara bien, viviera el fútbol en su máxima plenitud.

Hablar de Cruyff es hablar de un legado por el Club, y también por los jugadores. Cruyff siempre tenía presente los compañeros y sus necesidades. No es de extrañar, pues, que en su momento sugiere al Presidente del Club que la Agrupación debía contar con unos ingresos fijos por parte del FC Barcelona para poder cometer su misión. Y así fue. Un gesto que desde la Agrupación Barça Jugadores siempre le agradeceremos.

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