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Momento del derribo de Les Corts. FCB

En febrero de 1966 se cerró una página en la historia del barcelonismo. El entonces presidente del club, Enric Llaudet, dirigió una breve pero sentida ceremonia que cerraba un capítulo en la historia del FC Barcelona. El Estadio de Las Cortes iba al suelo y con él, los recuerdos de miles de aficionados que cada fin de semana llenaban el campo desde la última fila de asientos, hasta el terreno de juego. Salvador Sadurní era portero titular del equipo la temporada 65/66 y estuvo presente: "fue un acto emotivo, no muy largo, uno de los responsables del club me entregó un trocito del campo que aún conservo". La ceremonia generó muchas emociones dentro del barcelonismo, ya que "el derrumbamiento de Las Cortes supuso derruir un emblema del Barça" según el antiguo portero.

El estadio de Les Corts era un símbolo del barcelonismo más popular. Justo Tejada, delantero culé entre 1953 y 1961, ha definido el ambiente en el estadio como familiar. Además, de señalar la importancia de la proximidad entre la afición y los jugadores: "el socio estaba muy compenetrado con los jugadores, a veces cuando una pelota salía de banda nos tocaban y nos animaban". Sadurní, que jugó en Las Cortes únicamente como miembro del filial y desarrolló su carrera profesional ya en el Camp Nou, coincide en el calor de aquel campo: "aquello era como una olla. Para el equipo de casa era importante sentir como la animaba su gente. Esto, al principio, se encontró fuerza en falta en el Camp Nou ".

La llegada de Kubala en Barcelona y el fenómeno que desató entre la afición hizo que el Estadio de Las Cortes acabara quedándose pequeño. Construido más de 40 años antes, la estructura no estaba diseñada para albergar a tanta gente. El Camp Nou se inauguró en 1957. A partir de entonces, Les Corts pasó a ser el campo donde jugaba el filial, entre otros usos secundarios. El edificio fue perdiendo importancia, hasta que la directiva del presidente Enric Llaudet decidió derruirlo para sacar un beneficio del terreno. El 4 de marzo de 1966, con el estadio marchaban los aficionados sentados en el césped, los últimos goles de Paulino Alcántara, el Barça de las Cinco Copas y la delantera en la que un día cantó Serrat.

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